jueves, 16 de octubre de 2014

De nuevo hay que hacer las maletas

Emigrantes

Almería, tristemente, vuelve a ser tierra de emigrantes



Dura realidad a la que nos venimos enfrentando en estos tiempos.
De tierra de acogida hemos pasado a tierra de despedida.

 Los medios se han hecho eco en estos días de una situación que parecía superada y que vemos se repite con los años. 
No serán las maletas de cartón de los años cuarenta, cincuenta, sesenta y hasta setenta, pero los hombres y mujeres serán nacidos en la misma tierra, descendientes de aquellos que ya tuvieron que salir de casa, abandonar familia y buscar el sustento en otros paisajes. 

Ayer, como hoy, una mala política de los gobernantes lleva a que se tengan que romper familias ante la situación de desempleo que se viene viviendo en Almería. 
Los políticos de ayer, como los de hoy, se reparten la culpa de unos hombres y mujeres que fueron a hacer ricas otras tierras, a entregar en ellas lo que no pudieron hacer en la suya, a dejar la plusvalía de su juventud en otras, y a veces, lejanas latitudes.

Los que hemos vivido la experiencia de tener que emigrar (cierto es que sin la obligación de las hambres), los que hemos visto la situación en los años setenta de barrios donde se apiñaban miles de emigrantes almerienses en colmenas levantadas con prisa y hasta alevosía, despiertos a las cinco de la mañana en busca de ese sueldo que les hiciera un poco más seres humanos, nos parece increíble que cuarenta o cincuenta años después unos políticos nos lleven a la misma situación. 

Y nos han llevado. 

No han sido capaces en todos estos años de dotar a esta tierra de salidas suficientes como para que sólo se marchen de ella los soñadores. 
Más de treinta años unos políticos han venido gastando presupuesto tras presupuesto ¿y qué han logrado? ¿Dónde están los frutos de esos miles de millones de euros invertidos a los largo de más de tres décadas? ¿Dónde? ¿En qué cuenta corriente se esconden?


Cuesta trabajo creer que tras tanta inversión como ha llegado a estas tierras no hayan conseguido los gobernantes una mediana estabilidad laboral. 
Resulta sorprendente que ante la primera crisis que aparece la solución de los almerienses sea volver a coger la maleta y viajar de nuevo al norte en busca de una soldada. 

Algo deben estar haciendo mal los políticos del sur, y deberían rectificar ese fallo. 
¿No creen que lo primero que hay que proteger es a nuestras familias, sus vidas y sus haciendas? 
Pues no lo parece.

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