miércoles, 1 de octubre de 2014

Arsenal contra l apaz

Violencia

Motosierras, hachas y escopetas de tubo. ¡Menudo arsenal para la violencia!



¿Nos hemos vuelto locos los seres humanos, o simplemente es que somos así y no habíamos caído en ello?

 Almería ha sido noticia este verano pasado por culpa de una sierra y un caballero a lo Freddy, una persecución y pelea con hachas y una escopeta montada con viejos tubos. 

Está visto que la imaginación no la hemos perdido los almerienses a la hora de darnos caña los unos a los otros. 
Perseguimos con motosierra en ristre al abogado con el que nos estamos de acuerdo, blandimos hachas contra el vecino como si estuviéramos en el circo romano y montamos una escopeta con viejos tubos de fontanero para dejar frito al que vive a nuestro lado
Alguien podría decir que parece una broma con el arsenal usado. 
Y es cierto, no es muy habitual el uso de una motosierra para agredir a un ciudadano, y hacía años que no se hablaba de que las hachas se utilizaran como material para cortar cabezas. 
En cuanto a la escopeta hecha con tubos de fontanero tiene hasta un punto de noble admiración, si no fuera porque la misma sirvió para quitarle la vida a un hombre y dejar malheridos a dos más.

No sé si nos hemos vuelto locos, pero algo no debe funcionar como debiera en ésta sociedad que llamamos nuestra. 
No hablamos de delincuentes comunes, hablamos de personas, de paisanos almerienses que hasta el día anterior convivían dentro de un orden, en el mismo vecindario y que una mañana se despiertan, y ante una ofensa o por no estar de acuerdo con una decisión, cogen lo primero que tienen a mano y arremeten contra el que hasta ayer era amigo, vecino o un simple conocido que nos ha caído o nos cae mal.

 Motosierra, hacha o escopeta de tubos de fontanero. 
Imágenes dantescas las que nos han contado de ese almacén agrícola donde un hombre corre “motosierra en mano” persiguiendo a otro.
 ¿Qué ha cambiado, si es que algo ha cambiado, para que en este dos mil catorce se haya vivido en Almería una espiral de violencia tal? 

Y ya no hablamos sólo de los actos que ponen en peligro la vida y la hacienda del personal, también de esa otra violencia verbal que se vive en la sociedad almeriense, esa violencia que tiene en la mentira y en el insulto a sus progenitores y en los políticos a sus máximos protagonistas. 
Lo fácil para nosotros ante esta situación sería echar la culpa a los responsables políticos de la seguridad ciudadana.
 ¿Y a la crisis, no podemos echarle la culpa a ella? 
También.





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