miércoles, 8 de octubre de 2014

Alemán se siente víctima

Víctima

Pepe Alemán dice sentirse víctima del ayuntamiento de El Ejido



¿Cómo deben sentirse los ciudadanos ejidenses ante los más de doscientos millones de euros que han desaparecido y que nadie sabe quien los ha hecho volar? 
Lo que sabe el siempre pagano ciudadano es que la policía entró en los despachos de la casa consistorial y se llevó documentación para asar no una, muchas vacas. 
Lo que sabe el siempre pagano ciudadano es que algunos de los personajes que se paseaban con premios de loterías a mogollón fueron llevados a prisión. 

Y que de ella salieron con graves acusaciones. 

Lo que no entiende el siempre pagano ciudadano es que hayan pasado uno, dos, tres, cuatro, cinco años o más y la justicia siga muda. 
Ciega ya sabemos que es, pero encima muda… 
Pasarse un poco parece, no creen. 
Mientras no hable la ciega y por ahora muda, mientras siga callada, el señor Alemán podrá alegar que se siente víctima, y además perseguido y hasta acosado por el ayuntamiento y por su actual equipo de gobierno, con Paco Góngora a la cabeza, que no le permite volver a su puesto de trabajo.

No dejaría de ser una paradoja (no sé si triste, para llorar o partirse de risa) el que don José Alemán volviera a ser el amo de los dineros del ayuntamiento ejidense. 
No lo descarte caballero o señora. 
España es así. 
Aquí un señor dice que ha estado treinta años estafando a todos los ciudadanos y aún no le han metido en la cárcel. 
Aquí otros se pasan las sentencias por el forro de sus caprichos (o partes fondonas según la edad) y siguen como padres y madres de la patria. 

No descarto que el señor Alemán algún día vuelva a ser el interventor oficioso del consistorio ejidense, no lo haga usted tampoco. 
Con la justicia que tenemos y los políticos que la patrocinan se puede esperar uno cualquier “burrada”. 
Y que me perdonen los burros, que son los que menos “burradas” hacen.

El ciudadano que todo lo paga, que cumple con las leyes y es temeroso de ellas, no sale de su asombro ante estas situaciones que de vez en cuando les hacemos vivir. 
Ahora resulta que cinco años después, un presunto delincuente que estuvo en la cárcel y salió de ella acusado y a la espera de juicio, se permite acusar al ayuntamiento, del que presuntamente se aprovechó para engordar sus finanzas, de estar cometiendo con él un atropello, de estar ninguneando un derecho que le pertenece como es su puesto de trabajo. 
¿País de tramposos?


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