viernes, 12 de septiembre de 2014

Miedo al cine

Invernaderos

El sector agrícola teme que se dé una imagen negativa en el cine



Sabemos que el cine como espectáculo de masas busca sorprender y para ello debe exagerar aquello que enfoca la cámara. 
¿Justificado por tanto ese miedo en el sector agrícola almeriense? 
A la exageración no creo que haya que temerla, se sabe con lo que se juega. 

¿Hay motivos para que el sector tenga miedo de lo que se vive y se esconde bajo ese mar de plástico que es Almería? 
Si contestamos con sinceridad que no los hay, que vengan, hagan película o serie sobre el llamado milagro almeriense y vendan en el mundo una forma de hacer agricultura, la de unos hombres y mujeres que sin ayuda de nadie han conseguido en los últimos treinta o cuarenta años llevar a medio mundo un tomate de calidad como no se conocía en los mercados.

El problema se plantea si no estamos seguros de que bajo ese plástico no se esté abusando de hombres y mujeres, la gran mayoría sin papeles. 
Hombres que duermen en barracas, ya quisieran ellos que fueran barracas, y que trabajan por treinta y cinco euros al día, sin seguridad, a escondidas, en unas condiciones que criticamos en otras sociedades y que se está dando en las puertas de la nuestra. 
¿Se dan estas situaciones en nuestros invernaderos? 
Si no es así no hay por qué preocuparse. 
Que vengan los cineastas. 

¿Y si nos sacan los colores, y si en alguno no se respetan los derechos de los trabajadores? 
No sería de extrañar que entre más de treinta mil hectáreas invernadas en alguna se pueda estar produciendo un agravio a la dignidad humana. 
Y que se denuncie es lo menos que debemos hacer y potenciar. 
No tendríamos que esperar a que vengan de fuera cámara en ristre a hacerlo, tendríamos que ser nosotros mismos los que lo hiciéramos. 

Y mecanismos tiene esta sociedad, o debería tenerlos, para sacar a la luz a todos aquellos que no cumplen con un mínimo trato de dignidad hacia sus trabajadores.
Ha sido tan grande, tan importante lo que nuestros agricultores han conseguido hacer en estos años, que me parece de perlas que se reconozca y que se dé a conocer al resto del país. 
Y si no estamos de acuerdo con lo que veamos en la pantalla, tiempo tendremos para quejarnos y decirle al mundo la realidad de una situación que ha logrado dar trabajo a miles de hombres que han encontrado en Almería y en su agricultura un hueco donde vivir y criar a sus familias. 
Que vengan los del cine.




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