domingo, 24 de junio de 2012

tranvía





                               ¿Dónde está nuestro tranvía?






Es de justicia reconocer que no dejan de tener su encanto.


Hace dos años, en estas mismas y calurosas fechas, José Antonio Griñán, ya por aquellos presidente de la Junta, o lo que es lo mismo, presidente de todos los andaluces, aunque a algunos no nos lo parezca, nos ofrecía la presencia en nuestras calles de un tranvía.
¿Lo recuerdan?
A algunos no se nos ha olvidado, señor presidente.
Menos mal que no se ha construido.
Los que lo han hecho, o están en ello, andan pagando unas facturas de no te menees.

Se les conoce como los tranvías del Psoe.
Vélez Malaga, Jaén, Cádiz, Jerez, Sevilla, ruina tras ruina.
En aquellas fechas de promesas políticas, en la prensa diaria le decíamos a los ciudadanos almerienses:

Cuando las modernas sociedades buscan en el tren de las alturas la comunicación entre sus gentes y sus barrios, una vez superado el oscuro, peligroso, rápido y escondido metro, nosotros miramos al romántico tranvía de principios del siglo pasado como solución a nuestras incomunicaciones.

¡Qué bonito!

Se hicieron en aquello años veinte las más hermosas canciones para exaltar a aquellos artilugios que recorrían lentamente las calles de nuestras ciudades.
Hoy, hay que reconocerlo, los tranvías se han quedado para zonas turísticas, donde las parejas de enamorados puedan pasear viendo con cara de arrobamiento los paisajes que desfilan ante sus ojos.

¡Qué bonito!

Oiga, que en la Europa del norte se sigue viviendo el tranvía.
Cierto, pero usted lo ha dicho:
"Es el norte de Europa".
Con todo, la Junta de Sevilla (viva la madre que la parió) quería uno de esos tranvías para Almería y  los almerienses.

Y que quieren que les diga:
A mí me parece muy romántico, muy hermoso y de perlas.
No importa que sean cultivadas.
Vamos, que estoy de acuerdo conque el tranvía llegue a la capital y esperándolo estoy.
No lo prometieron....pues...a por él.

Desde Torrecárdenas, pasando por la ciudad y con llegada a la Universidad, puede costar la obra en torno a 228 millones de euros.
No está mal como inversión.
Según decían entonces los 228 los iban a pagar entre José Antonio Griñán y Luis Rogelio Rodríguez-Comendador y Pérez.

Al final nosotros, pues de nuestros bolsillos sacan estos señores los dineros.

Sigamos con los escrito hace dos años:
Uno de los dos ha tenido cabeza y no han comenzado las obras del Tranvía.
Menos mal.
No sólo es el coste de la inversión.
Las pérdidas de otros rondan los seis millones de euros al año.
Son unos linces estos políticos nuestros.

No descarten que así como los sucesores de estos políticos (se comentaba entonces que Griñán perdería el gobierno, cosa que no ha ocurrido y que Luis se marcharía al senado y podría dejar la alcaldía, cosa que tanpoco se ha hecho realidad), pues entiendo que una obra así no se hace de la noche a la mañana y menos en tiempos de recesión como los que estamos viviendo y, ojo, con previsión de que duren bastantes años más.

Será bucólico pasear la ciudad desde el tranvía de Almería, pero no lo veo muy cercano en el tiempo, hasta creo que muchos no llegaremos ni a ver nuestro palmito asomado por las entrañables ventanillas. Vergüenza, y no torera por cierto, debería darle a la Junta del señor Griñán, don José Antonio, hablar de hipotéticas y millonarias inversiones cuando tiene a los ayuntamientos hundidos en la más absoluta de las ruinas por no pagarles lo que les debe.
¿Estamos ante otra tomadura de pelo por parte de unos políticos a los que parece les importamos bien poco?
Tiene toda la pinta.

La dura realidad del hoy:

Dos años después, los políticos se han olvidado del tranvía.
Era una tomadura de pelo, ciertamente, pero menos mal que no se llevó a cabo, ahora estaríamos como Jaén y otras, con el agua al cuello, endeudados hasta el corvejón y acordándonos de las muchas tonterías que los políticos nos ofrecen cada día.
Se levantan estos inútiles con una tonta promesa diaria.
Son así, no los vamos a cambiar.

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